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Convivencia con un perro reactivo

Convivencia con un perro reactivo

 

La convivencia con un perro reactivo puede ser uno de los quebraderos de cabeza más frecuentes en la vida con perros, ya que no solemos entender la raíz del problema.

 

¿Qué es un perro reactivo?

 

Es aquel que tiene respuestas «desmesuradas» ante ciertos estímulos o acontecimientos. Seguro que todos habéis visto a un perro que ladra de forma muy intensa al pasar una bicicleta, corredor, un coche… incluso ponerse excesivamente “contento” al entrar en casa si solo has salido 1 minuto. Esto sería una reacción reactiva

Existen dos tipos de perros reactivos:

 

  • Los que reaccionan a estímulos concretos: un señor con bastón, un carro de la compra, una bici pasando…. En estos casos podemos ayudar al perro enseñándole, con paciencia, que esas cosas no son peligrosas y socializándolo con ellas. Todo esto se puede trabajar anticipándonos a las cosas antes de que sucedan, pero tenemos que tener en cuenta que esa reactividad sigue latente en el perro para siempre. Puede ser un perro que simplemente tenga reactividad hacia cosas concretas por miedo o falta de socialización con ellas. 

 

  • También existen perros que son reactivos no solo a estímulos concretos, sino a cualquier cosa que le ponga nervioso o le de miedo. En estos casos se produce una “explosión” en la que el perro se lanza a ladrar.

 

La reactividad suele darse en perros con tendencia a ser miedosos e inseguros

 

¿Cómo ocurre?

 

La respuesta reactiva ocurre porque la percepción del estímulo va directamente a la amígdala cerebral y no pasa por la corteza cerebral (que es la parte racional del cerebro) provocando directamente una reacción. Es «Acción – Reacción«. El perro en ese momento justo no razona si lo que ha visto le da miedo o no, directamente reacciona.

 

Convivencia con un perro reactivo
La convivencia con un perro reactivo es diferente

 

Convivencia en casa

 

La convivencia con un perro reactivo es algo diferente al de resto de perros. En estos casos es muy importante tener rutinas claras y horarios de paseo, comida y descanso. Necesitan saber qué va a pasar en todo momento, para que toda la información que reciba pase por el hipocampo y no reaccione por desconocimiento de qué va a suceder.

Hay que decir las cosas en voz alta para que el perro sepa lo que va a pasar. Si tu perro está durmiendo en el salón y tú llegas por el pasillo, simplemente dices «voy a entrar» o si estáis tumbados en el sofá y te quieres ir, dices «me levanto».

Si no se hace así y tu perro está durmiendo tranquilamente y de repente entra alguien, ese sustillo en un perro reactivo se puede convertir en explosión.

Decir lo que vas a hacer en voz alta, ayuda al perro a asociar «Voy a pasar» con “alguien va a entrar por la puerta” y «me levanto» es que el sofá se va a mover y le vas a molestar un poco y te vas a ir.

Le estás ayudando a recibir la información necesaria del entorno y las acciones para que pueda pensar y gestionar adecuadamente.

Paseos

 

Los paseos deben ser MUY tranquilos, controlando muy bien el entorno. Y hay que evitar sitios con mucho ruido y movimiento.

¿Quiere decir que nunca podremos pasear por el centro de una ciudad con nuestro perro? No, podremos, pero no debe ser lo habitual, y siempre, habiéndolo trabajado con anterioridad para ayudarle a gestionar esas situaciones.

Para trabajar estas cosas que no gestiona, primero empezaremos desde la distancia y nos iremos acercando muy progresivamente en el tiempo. No debemos dejar que se acerquen niños o personas si no se siente cómodo, aunque esto no es muy diferente del resto de perros.

 

Convivencia con un perro reactivo
Los paseos tienen que ser muy tranquilos y en un entorno en calma

 

Comunicación canina

 

Algo que sería obligatorio para las personas que conviven con perros reactivos, es conocer comunicación canina. Es necesario saber hacia qué estímulos siente interés por acercarse y hacia cuáles se siente inseguro para alejarse evitando la «explosión».

Lo principal es evitar el mayor número de explosiones posibles. Ya que cada explosión provoca un estrés brutal, y cuanto más estrés más facilidad para que reaccione y mayor sensación de alerta.

 

Otras cuestiones

 

En resumen, en la convivencia con un perro reactivo debemos mantener el estrés a raya, mediante juegos de olfato, estimulación ambiental, evitación de las “reacciones/explosiones”, mejorar nuestro vínculo, ser muy predecibles, ajustarse lo máximo posible a las rutinas y promover la calma.

Esta convivencia puede ser muy frustrante, sobre todo con perros MUY sensibles e HIPERreactivos, pero nadie te va a enseñar mejor lo que es la paciencia, la empatía, la adaptabilidad y el valor de las pequeñas cosas.

Y cuando dominas todo esto, consigues que la reactividad sea algo secundario

Y el camino, si se recorre de la forma correcta será increíblemente enriquecedor.

 

Hay que tener en cuenta que no todos los perros son iguales; cada uno puede reaccionar ante estímulos distintos y su reacción ser distinta a la de otro perro reactivo. Esto hará que la convivencia sea diferente a la expuesta en este blog… y lo que le ha funcionado a mi perra puede no funcionarle al tuyo. Cada perro es un individuo ¡ÚNICO!

 

La reactividad NUNCA debe ser una EXCUSA para dejar las cosas como están y NO TRABAJAR para mejorar la vida del perro

 

IMPORTANTE

 

¡Si cree que su perro puede estar pasando por esto, debe ponerse en manos de un educador canino que le ayude a entender a su perro y a mejorar su calidad de vida!

 

Cristian Zabala (Educador Canino)

EQUIPO CONTUCAN

 


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